El último post del año 2012

Complicado esta serie de “el último post del año” (2009, 2010, 2011). Es una terapia para quemar impurezas, dar las gracias, olvidarme de algo/alguien por nombrar y empezar con más ganas el 2013.

¿Por dónde empezar? Ni idea, sigo sin tener ni idea de como empezar estos posts ni como saldrán. Solo tengo claro que llevará una foto y que me saltaré la maquetación habitual de mi blog. Así que, siguiendo la tradición, iré escribiendo según vayan llegándome ideas mientras repaso el año desde enero a diciembre mientras me olvido de algo, seguro, lo estoy viendo…

Ha sido el año de Instagram, al menos para mi que lo he empezado a usar. Instagram NO es un sitio en el que ver fotografía, es un sitio en el que ver fotos, que no es lo mismo. Si piensas que es lo mismo, deja de leer este post ya mismo y colócate bien las gafapasta.

Instagram es un lugar en el que pasar un rato, si estás ávido de ver fotografía te recomiendo otros lares lejos de la red social de la polaroid. Para muestra un botón: las imágenes con más “me gusta” de Instagram son de Justin Bieber…

Dejando atrás Instagram, también ha sido el año del descubrimiento. Algo así como el de Colón, pero no tan espectacular. He descubierto que, quien menos te lo esperas, te echa un cable y no te deja caer al suelo. Mientras que a otros, a los que se les suponía que no te iban a dejar caer, se hacen un Ikea -hacerse el sueco- y ahí te pudras; y otros en su línea, es decir, si no es conmigo no estoy. Eso sí, para que le eches una manita si te llaman. Para ellos, entre otros, va dedicada la foto a pie de post.

Cada vez veo más gente que se cambia el apellido por “fotógrafo”, “photographer”, “photography” o incluso “fotographer” (este último es de la E.S.O. fijo) y lo que enseñan como “trabajo” es algo que Cooper, con creces, lo hace mejor y digno de cualquier perfil de Instagram. Pero bueno, allá ellos. Los fotógrafos malos no hacen daño a la fotografía, solo a ellos mismos a quien los contrata.

Para mi la fotografía es algo serio. Tuve la desgracia, cuando la estudié, de que me dieran clase dos fotógrafos buenísimos y mejores profesores. Ellos me enseñaron muchas cosas, entre ellas a respetar el trabajo, a ser profesional y a convertirme en fotógrafo. Fotógrafo de la primera “f” a la última “o”, sin etiquetas. No soy fotoperiodista, ni retratista, ni paisajista, ni fotógrafo social, ni paparazzi, ni “bodegonista” -esta me la he inventado-… no soy ninguno y los soy todos. Me enseñaron a usar las herramientas adecuadas para hacerme cargo de cualquier encargo, por eso no me gustan las etiquetas. Por eso soy un mercenario; me pagas lo hago, me da igual lo que sea.

Y esto va dedicado con cariño para todos los “pro” y “élite”, que se creen mejores que nadie porque trabajan en un sector determinado y que son master & commander haciendo las fotos que hacen -o eso creen-. Pues se ve que la cosa está jodida amigo, cuando ves a alguien que trabaja en un sector concreto queriendo meterse en otro. Que me da igual, ya he dicho que mi campo es la fotografía, no un sector concreto, pero lo irónico -y bonito- es ver como se beben el agua que juraron nunca beber.

En este caos de cosas que se me vienen a la mente, quiero agradecer a Dèsirée Martín que me prestase un cuerpo para seguir trabajando mientras el mío estaba malito. También agradecerle a Juani –Capricolor– el estar al pie del cañón como siempre. Un tipo al que le pides que te eche una mano y te da el brazo completo. Y quiero reconocer los huevos que le ha echado mi amigo Fran Afonso para irse a un país que no conoce a intentar vivir de la fotografía, lo mejor es que lo está consiguiendo, está haciendo grandes fotos, está en el camino. Camino que otros no se han atrevido a emprender aún teniéndolo más fácil que mi amigo. Voy a apuntarme visitar a Fran, lo que me recuerda que tengo una visita pendiente para con mi amigo “el cabezón” de Selu Vega.

¡Pero no todo es malo! De estos últimos doce meses me quedo con los seis últimos. Más trabajo, más oportunidades, he conocido a más personas, he metido en mi cartera a un buen cliente. He visto como crece, y sigue creciendo, el blog de Potingueando, el trabajo de Foto Motor Canarias sigue saliendo (por cierto, ya hemos pasado las 100.000 visitas en menos de dos años). Ha surgido también Magma Sensor que ofrece un servicio de limpieza de sensores y equipos DSLR en Tenerife. Todo camina, a pesar de las nubes grises y los “excesos de realidad” ¿Dije ya que me gusta ver como la gente se bebe el agua que juró ni oler? Lo reconozco, soy un poquito cabrón.

Ha surgido una colaboración con Banco de Juguetes, soy el Técnico de Luces de Alex Altamirano and The Purple Band y otros proyectos se han quedado en el tintero, que intentaré retomar el año que viene, y publicar lo pendiente. Actualmente me quedan por publicar unas veinte entradas en el blog con trabajos que quiero enseñar. Falta de tiempo, desgana. Desgana y falta de tiempo. La pescadilla que se muerde la cola. Este año que empieza prometo apretarme las tuercas.

Entre esas tuercas tengo en mente tres exposiciones y cargar las pilas para trabajar más para mi. Creo que va siendo hora de, sin llegar a vivir de las mamaditas, ponerse serio que la foto tiene que salir.

Este post me ha salido algo espeso, son cosas del directo, seré mejor irlo finiquitando: Quiero agradecer a mi familia, mi novia y a mis amigos el apoyo recibido y la infinita paciencia para conmigo. Desde que abrí la web a finales de mayo de este año han sido un total de 11.010 visitas hasta la fecha. Sumadas a las 47.992 de mi anterior blog, con visitas de 64 países hacen un total de muchas ganas de seguir apostando por mi trabajo. Así que millones de gracias a TODOS.

A los que van por la espalda solo decirles que “cuanto tu vas con la harina, yo ya vuelvo con el pan”, a los que se dedican a inventarse historias, a los de la falsa moneda y para alguno más de los que me olvide nombrar quiero dedicarles esta foto:

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© Rubén RDC

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