Accidente

La 01:00 AM. La calle, para ser sábado y haber ganado el Barcelona la Champions, duerme en silencio. Interrumpida, brevemente, por un chillar de gomas seguido de un ruido sordo. El mismo ruido sordo que oyes cuando hay un accidente en una carrera de Fórmula 1. ¿Sabes lo que quiero decir?

Unos segundos de calma y, de nuevo, el rudio. Esta vez el de una pita hiriente al compás de los limpiaparabrisas. Oigo voces en la calle, bajo. Poca batería en el móvil, apenas puedo tuitear y menos hacer fotos. Así que vuelvo a casa, una vez sabiendo que no hay heridos, cojo la cámara y esto es lo que me encontré:

Después de casi una hora de espera, y dos llamadas a la policía, al fin llegaron para dar parte, hacer el atestado y retirar el vehículo. Parece ser que el vehículo fue sustraído en Candelaria.

La puerta del garaje quedó totalmente desencajada. Unas pataditas y, por lo menos, cierra.

En febrero, al volver de la final de murgas, me encontré con una gran charco de agua en la calle. Era el agua que se usó para extinguir un coche en llamas. Llamas que quemaron una de las paredes de esta misma casa, pero por la otra calle.

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